sábado, 29 de agosto de 2009

Una mala película bien hecha vs una película excelente


Esta nota está caracterizada por mi desorden mental y escriturial.
La verdad es que agradezco a Jorge referirse a esta película, que es exactamente lo que se llama una mala película pero estupendamente bien hecha. El afiche lo dice todo: La amante de un magnate griego que busca hasta encontrar a su amante de los años cuarenta.
“A Greek tycoon's mistress tries to track down and find her ex-World War II lover.”
Aunque hasta para el Conde de Montecristo las venganzas son difíciles ,esta película las presenta como fáciles para una mujer que se abre paso en el mundo con su (hermoso) cuerpo.
Una película Norteamericana del año 77, antes de la soap operas de la Tevé, el melodrama de Charles Jarrot – un artesano apenas discreto – que fue un fiasco en Europa, pero un batatazo en Chile – en plena censura y en España, donde aún no había comenzado el llamado destape.
Los principales intérpretes: Marie France Pisier, John Beck, Susan Sarandon, Raf Vallone, era un elenco más bien de segundo pero con dos actrices excepcionalmente atractivas, Susan Sarandon – que venía de hacer la curiosísima Rocky Horror Picture Show y avanzaba a interpretar a la madre que prostituye a su hija en “Pretty Baby” con Louis Mallé .
De paso, haber recibido esta nota me hizo pensar en la Sarandon. Espectacular. Es lo primero que se me ocurre cuando pienso en Susan Sarandon, que ya cumplió los 62 años, durante los cuales ha demostrado que lo es en todos los sentidos: como mujer, como actriz, y como activista política. Con "Thelma y Louise" junto a "Geena Davis", gana una candidatura al Oscar. La nominaron otra vez al año siguiente por su papel como madre que lucha por encontrar una curación para el desorden degenerativo del cerebro de su hijo en el Aceite de Lorenzo. La escena en que putea a la Virgen María es simplemente estremecedora. En 1995,consigue un Oscar, a la mejor actriz por "Dead Man Walking" película basada en la historia autobiográfica de la hermana Helen Prejean.
En Chile “El otro lado de la medianoche” se estrenó en forma casi exactamente paralela a la estupenda película francesa “Madame Rosa”, dirigida por un cineasta egipcio Moshé Mizrahi, con Simone Signoret, que interpretaba a una prostituta judía retirada, sobreviviente de Auschwitz y que vivía en el barrio Pigalle de Paris cuidando a los hijos de otras mujeres de la calle.
Cuando se enferma y rechaza ir a un hospital, su niño consentido, hijo de una argelina debe hacerse cargo de ella. La prensa – el dirio El Mercurio ¿cuál otro? -dijo que la película de Simone Signoret era oscura y depresiva y que no había “derecho” en mostrar a la Signoret tan vieja y fea. Después de todo había sido la esposa de Ives Montand.
La película de la Signoret era simplemente hermosa, desde la fotografía en adelante.
“El otro lado…” se exhibió en varios cines, no tuve mayor dificultad para asistir. Eran sóplo tetas y culos los instrumentos de la venganza. Esperé que Madame Rosa pasara al circuito de tercera clase. Río, Ritz, City, Cinelandia, Prat, Maipo, para poder verla.

El edificio de Madame Rosa está lleno de personajes pintorescos. Un anticipo de lo que hoy se llama mundialización. El conserje M. Mimoun es árabe. En el segundo piso un francés sesentón, en su mismo piso está Madame Lola, un senegalés travestido, ex boxeador. En otro piso viven unos árabes que trabajan en la mudanza de muebles. Madame Rosa cuida a doce chiquillos, algunos temporalmente, a los que sus madres acuden a visitar cuando pueden y llevan un poco de dinero. Pero hay cuatro para los que no llega dinero alguno: su favorito Momo, un muchacho árabe de 14 años que tiene a Madame Rosa como su única familia. Sabiendo que su salud y sus recursos se están agotando, Madame Rosa trata a Momo como un adulto confesándole sus problemas. El único amigo de Momo es Monsieur Mail, un anciano vendedor de alfombras que lee al muchacho ”Los Miserables”. (Ciertamente, el espectador actual puede creer que se trata de un cuento) Perturbada por la pena silenciosa del muchacho, Madame Rosa llama al bondadoso doctor Katz que tras comprobar que el único problema del muchacho está en su falta de afecto, se preocupa de la deteriorada salud de Madame Rosa. Aunque se ha hecho con un falso certificado de nacimiento para Momo en donde figura que solo tiene 10 años, las autoridades escolares rehúsan admitirlo en la escuela y el chico se tiene que buscar la vida en la calle, teniendo que prometer a Madame Rosa que jamás permitirá que la internen en un hospital.

“The other Side” bcomienza en París en 1939, poco antes de que se inicie la Guerra. Larry Douglas (John Beck, que se especializó en representar pelmazos), conoce a Noelle (Marie France Pisier), atractiva joven marsellesa y ambos acabarán enamorándose, quedando ella embarazada. Luego él la abandona y acaba casándose con Catherine (Susan Sarandon), norteamericana que trabaja como relaclones públicas de un empresario. Noelle que se provocará un aborto no olvidará lo sucedido y jura vengarse. Noelle ascendie socialmente pues triunfa como actriz en el y entabla una relación amorosa con Constantino Derneris (Raf Vallone) un magnate griego que imita a Onasis. Larry llegará años más tarrde a ‘Grecia,en d. onde tiene la mansión el millonario Demeris, alojándose en ella. Reencuentra a Noelle, poniéndose a su servicio como piloto. Tras una -fase de tirantez, volverá a surgir el amor entre Larry y Noelle que quieren quitar de en medio a Cathy al no acceder ésta al divorcio. De ahí al culebrón, pasando por las escenas de cama de Pisier, hermosa actriz francesa de origen vietnamita. La película se instala en una estética erótica heredera de otras películas francesas de la época como “Madame Claude”. (si sabeís a qué me refiero)

Una clave para (ex) penquistas. La loca Mireya.


x Raúl Clerc

Mi hermano ha vuelto a "casa". Lo he sacado hoy del hospital, bastante tarde del Hospital, después de haber rogado a una doctora que es casi una niña, sonreído a las funcionarias, coquetado a las enfermeras(todo vale y en ocasiones, incluso resulta), llorado a las asistentes sociales, para que le hicieran la recuperación en el mismo hospital. Todavía no entiende que estuvo muerto. Seguramente no lo entenderá nunca. Carl Sagan decía - ante de morir of course que la experiencia de casi morir era saludable. Mi hermano todavía se instala en la rabia.

Dejo a mi hermano con unos amigos de trabajo, al regresar a mi oficina, encuentro a mi querida vieja exaristócratavenida a menos favorita. Sentada frente a un café en calle Ejército, alguna vez residencia de la aristocracia nacional, toma su café junto una poodle. La he conocido en uno de mis domingos eternos y vacíos. Tiene un hijo esquizofrénico al que ama y teme a la vez. No ha leído a Foucault, pero me dice que su hijo no está loco, que lo que dice tiene sentido y coherencia. Le digo que estoy de acuerdo. “El loco lo ha perdido todo, menos la razón”, le digo. Sonríe. Le cuento de mi adorada loca Mireya.

Ella era la dueña de la Feria Monumental de Concepción. En el delirio de los cuerdos, ellos piensan que le regalan cosas, ropa y comida. En su lucidez, en cambio, mi loca Mireya sabe que es el punto de cohesión social de esos locatarios pequeñoburguesesegoístas. “El día que me muera esto se va a la mierda porque yo ya no voy a estar para que se hagan cargo de mí.” Una alcaldesa estúpida la encerraba cada cierto tiempo. Si alguien de verdad lee esto creerá que miento , que es demasiado foucoultiano para ser verdad. Pero es.

Mi amiga Mireya, diagnosticada desde hace años también de esquizofrenia, dice siempre cosas bastante coherentes, con una lógica interna clara y dura y con una contundencia que contagia convicción a quien le escucha, si no se sabe que mi amiga vive en un mundo distinto, de lucidez intermitente y de periódicas alucinaciones. Loca – si eso es estar en un planeta aparte, no está. Alguna vez me contó – relató el asesinato de jóvenes comunistas a manos de la CNI en un falso enfrentamiento frente a la Vega Monumental. “Lo bajaron de la micro para matarlo”. Pasó hace mucho. No hay nada en el lugar que hable de eso. Mireya lo recuerda como si hubiese sido hace muy poco. “Por eso es mi loca querida”, Mi aristócrata se ríe. La poodle quiere jugar conmigo.

Cruzo la calle, se ha cumplido otra semana. Paso a mi rito de rasurado de cabeza, cada vez más ejecutivo. Le dejo mi cabeza en manos de esa mujer que le corta el pelo a los Gendarmes. Parece extraño. Hace algún tiempo sólo alguien esa "ella" tenía derecho a hacer esos movimientos sobre mi cabeza. En ese tiempo parecía lo hacía que era por cariño. Esta buena mujer lo hace como trabajo. Mientras me corta el pelo me habla sobre Milenko, el dirigente de los Gendarmes que acaba de morir. Ambos creemos que murió de pena. No pudo sobrevivir a la pena de ser viudo.No puedo evitar reflexionar sobre esa otra " ella" mientras me afeita la cabeza. Me siento levemente infiel cuando me aplica una loción suave en la cabeza.Vuelvo al sindicato y un grupo de militantes comunistas trata de levantar una plataforma de demandas con más ideología que realidad. Hablamos de tiempos idos como si hubiésemos podido cambiar algo, como si las muertes pudiesen haber sido evitadas. Sirvo el café. Pienso en mi hermano, pienso en la Mireya.

Por más que habitamos el mismo país, nos sentamos en el mismo café - aunque en Concepción cada vez que Mireya se sentaba a mi mesa querían echarla - lo vemos distinto. El hijo de mi querida aristócrata(R) no es esquizo, todos compartimos un nivel similar de esquizofrenia al querer que la realidad sea lo que nuestros ojos ven y no la que la realidad piensa de si misma.
Hay quien cree que estas son como crónicas de viaje.

No creo, me gustaría pensar que le escribo a alguien, que alguien lee y que alguien piensa y siente.Cuando hacía un programa en Radio Tierra, estaba pegado con una frase que Gary Cole decía en "Llamadas de media noche", Buenas Noches América, donde quiera que estés.
Cuando lo hice-fuera de libreto- llovieron las llamadas.

Buenas noches país, donde quiera que estés.